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- Joan Mir ficha por Gresini para 2027 buscando repetir el éxito que tuvo con Suzuki.
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- Volver a trabajar con el técnico Frankie Carchedi fue un factor decisivo para el balear.
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- El piloto de Palma de Mallorca descarta la retirada y afirma que sigue con hambre de victoria.
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Joan Mir cambiará de aires a partir de 2027. El piloto balear dejará el equipo oficial Honda para subirse a una de las Ducati del equipo Gresini Racing, un movimiento que se ha hecho oficial días antes del fin de semana del Gran Premio de Alemania. El campeón del mundo de 2020 busca un reinicio en su carrera deportiva tras unas temporadas complicadas en las que los resultados no han acompañado.
La decisión de Mir no es una casualidad ni un impulso de última hora. El piloto ha analizado muy bien sus opciones y ha priorizado volver a un entorno técnico donde ya sabe lo que es ganar. En su nuevo box compartirá el día a día con Frankie Carchedi, el técnico con el que ya tocó el cielo en su etapa con Suzuki. Ese factor ha pesado muchísimo a la hora de estampar la firma en el nuevo contrato.
El propio Mir ha reconocido abiertamente que la figura de su antiguo ingeniero jefe ha sido determinante para dar el paso hacia la estructura italiana. "Sí, eso sinceramente jugó un papel importante en el fichaje", ha explicado el piloto al hablar de lo que significa volver a trabajar codo con codo con Carchedi.
La ventaja de no tener que empezar desde cero con un jefe de mecánicos desconocido es algo que Mir valora de forma muy positiva. El mallorquín sabe que la adaptación a una moto nueva siempre es un reto, pero tener a alguien al lado que conoce sus gustos facilita las cosas. "No tienes mucho tiempo, así que ese es tiempo que ya está hecho, para entender a tu jefe de equipo", ha comentado sobre esta ventaja .
La complicidad que ambos construyeron durante cuatro años en la categoría reina volverá a ser el motor del garaje. Mir confía plenamente en el método de trabajo del ingeniero que le ayudó a ser campeón. "Entiendo a Frankie, sé perfectamente lo que está haciendo... Va a ser divertido y lo estoy deseando", ha añadido con una sonrisa que refleja su ilusión por esta nueva etapa.
El equipo de Nadia Padovani se ha ganado a pulso ser el destino favorito de los pilotos que quieren volver a sentirse competitivos de inmediato. Para el mallorquín, este garaje representa el sitio ideal en este punto de su trayectoria profesional. "Gresini, por la situación en la que me encuentro en este momento, es la mejor opción que podía tener", ha confesado sin rodeos sobre su situación actual.
El camino que inicia Mir recuerda mucho al que completaron otros pilotos de la parrilla actual. La moto italiana ha demostrado que funciona bien con cualquier estilo de pilotaje y los números están ahí. El de Palma de Mallorca no ha necesitado pedir consejos en otros camiones porque los datos de los últimos años hablan por sí solos.

"Simplemente miré los resultados, y cada piloto que fue allí tuvo éxito", ha analizado el piloto español. Aunque el campeonato va a cambiar de forma notable con las nuevas normativas, el balear confía en la solidez de su futuro equipo. "Es cierto que el año que viene tenemos muchos cambios, la moto, todo, pero creo que ir allí es una garantía de rendimiento. Así que estoy contento", ha asegurado.
Los hermanos Márquez son el espejo evidente en el que se mira Mir para afrontar este cambio. Dar el paso de bajarse de una estructura oficial de fábrica para competir en una escudería satélite implica aceptar ciertas renuncias, pero también abre las puertas a disfrutar de nuevo encima de la moto.
"Ellos dos son un ejemplo de lo que a mí me gustaría hacer, porque renuncias a cosas cuando te vas a un equipo satélite, pero también porque buscas otras. Era el momento. Más allá de si luego hubieras tenido la oportunidad de seguir o no seguir o lo que sea", ha reflexionado Mir de forma muy sincera.
Las dificultades de estos últimos años con la moto japonesa alimentaron los comentarios sobre un posible cansancio mental y una retirada prematura de los circuitos. Sin embargo, el balear ha desmentido con rotundidad que haya tenido la intención real de colgar el mono en este momento de su vida.
"Eso estaba más lejos de lo que piensas. Hubo la posibilidad, pero mía, pero es que si he conseguido remando como lo he hecho estos años es porque realmente tengo hambre", ha aclarado para zanjar los rumores. El hambre de victorias sigue ahí y el balear sabe que correr con una moto competitiva le obligará a rendir al máximo nivel desde el primer día.
"El irte a un equipo como este, te expones, también. Es un riesgo, ¿no? De a ver cómo irá", ha admitido el campeón del mundo sobre la presión que asumirá en su nuevo destino. Es un reto importante, pero prefiere arriesgar antes que quedarse estancado en una situación que no avanzaba.
Aunque su mente ya tiene una dirección clara para las próximas temporadas, Mir insiste en que no va a tirar la toalla en los meses que le quedan con su actual marca. El balear quiere terminar su etapa actual con profesionalidad y ayudar en todo lo posible antes de subirse a la moto italiana.
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"Me debo a Honda y quiero acabar el año de la mejor manera porque, también, así llegas mejor preparado al año que viene; eso para mí es importante. Hay que controlar todo eso, pero quiero llegar bien", ha concluido Mir.
