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- La organización de la Skerries 100 suspendió todo el evento tras confirmarse el fatal accidente.
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- El piloto John O’Donovan era un miembro muy querido del motoclismo de carretera en el condado de Cork.
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- Esta dura pérdida supone el segundo accidente mortal en las road races irlandesas en una semana.
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El mundo de las road races nos ha vuelto a dejar el corazón encogido. El regreso de la mítica Skerries 100 al calendario, tras unos años de parón desde 2022, pintaba como una auténtica fiesta del motor en el trazado de County Dublin. Sin embargo, la jornada se truncó de la peor manera posible por culpa de un accidente fatal que le ha costado la vida a piloto John O’Donovan.
Todo ocurrió muy rápido durante las primeras vueltas de la carrera de Junior Support. Una fuerte caída obligó a los comisarios a sacar la bandera roja de inmediato. Por desgracia, las asistencias médicas no pudieron hacer nada por salvar al piloto. Ante la gravedad de la situación, la organización decidió suspender por completo el resto del evento por respeto a la familia y a los compañeros.
John O’Donovan era un piloto muy querido, natural de Kinsale, en el condado de Cork, y miembro muy activo del West Cork Motorcycle Club. La federación nacional, Motorcycling Ireland, reaccionó rápido con un comunicado oficial para arropar a toda la comunidad motera en este momento tan duro. "Nuestros pensamientos están con todos los afectados por el trágico incidente de hoy en la Skerries 100", comentaron en una primera declaración pública a través de sus canales oficiales.
Antes de que el circuito enmudeciera por el accidente, los aficionados locales sí pudieron ver una carrera completa sobre el asfalto. Michael Dunlop se llevó la victoria en la manga de Open Superbike. El norirlandés demostró su velocidad habitual al cruzar la meta por delante de Michael Sweeney y Brian McCormack, en lo que acabó siendo el único podio de una jornada tristemente inacabada.
Esta mala noticia llega en una racha especialmente negra para las road races en esta zona del mapa. La localidad de Kinsale está rota de dolor, ya que es el segundo piloto de la zona que fallece en apenas siete días. El fin de semana anterior, el paddock ya se había despedido de James Walsh tras sufrir otra caída mortal en la Tandragee 100, celebrada en Irlanda del Norte.
Los compañeros de equipo y amigos de John O’Donovan en el West Cork Motorcycle Club compartieron una carta de despedida muy emotiva al caer la noche del domingo. "Con profunda tristeza compartimos el fallecimiento de nuestro querido amigo y compañero del club, John 'Plumb' O’Donovan", arrancaba el texto que compartieron con los medios.
Para quienes compartían con él fines de semana de carreras y charlas, John era alguien insustituible. "John era un personaje muy querido dentro del West Cork Motorcycle Club y alguien a quien echará de menos cualquiera que tuviera el privilegio de conocerlo. Era conocido por su increíble sentido del humor, su agudeza mental, su generosidad y su amistad incondicional", recordaban sus compañeros.

John O’Donovan junto a su hijo Sean
El comunicado destaca que su presencia mejoraba el ambiente de las carreras allá a donde iba. "No importaba a dónde fuera, John tenía una forma especial de hacer sonreír a la gente y de unir a los demás", explicaban los miembros del club de Cork.
A nivel puramente deportivo, O’Donovan destacaba por las horas que metía en el garaje para poner a punto su moto. "La dedicación de John a las carreras era insuperable. Trabajó incansablemente para dedicarse al deporte que amaba, invirtiendo incontables horas en preparar, mejorar y dar todo lo que tenía en la pista", comentaban en la nota de prensa.
Su agresividad en la pista contrastaba con su enorme compañerismo una vez que se bajaba de la moto y se quitaba el casco. "Su estilo de pilotaje decidido le valió el respeto de sus rivales, pero eso nunca salía del circuito. Una vez terminadas las carreras, John siempre era el primero en compartir una risa, contar un chiste y disfrutar del compañerismo que hace tan especial a la comunidad de las carreras. Ese equilibrio entre competidor feroz y amigo genuino es como muchos de nosotros lo recordaremos", explicaron.
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El motoclub cerró su mensaje mandando fuerzas a su entorno más cercano. Quisieron expresar sus "sentidas condolencias" a su esposa Valerie, a sus hijos Sean, Libby y Emily, así como a toda su familia y seres queridos que ahora lloran su pérdida. Desde la redacción nos sumamos al dolor de toda la familia de las road races. Descanse en paz.
