
- Funciona únicamente con vapor de agua a 250 ºC y genera un empuje de 4.000 N.
- Acelera de 0 a 100 km/h en solo 0,4 segundos y alcanza 337 km/h.
- Su "depósito" solo le permite acelerar durante tres segundos antes de quedarse sin presión.
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Cuando hablamos de vehículos impulsados por agua, normalmente pensamos en experimentos imposibles o en viejos mitos que circulan por internet. Sin embargo, existe una máquina capaz de demostrar que el agua sí puede impulsar un vehículo... aunque no de la forma que muchos imaginan.
Se llama Force of Nature y es uno de los dragsters más sorprendentes jamás construidos. No tiene motor de combustión, tampoco eléctrico, ni transmite potencia a la rueda trasera; toda su aceleración depende únicamente de un gigantesco depósito de agua sobrecalentada.
El resultado es difícil de creer: acelera de 0 a 100 km/h en apenas 0,4 segundos y alcanza una velocidad máxima cercana a los 337 km/h tras recorrer únicamente 201 metros, la clásica octava de milla utilizada en las competiciones de aceleración.
Más de 500 CV... pero sin motor, y es que hablar de potencia en este caso es algo peculiar. El Force of Nature desarrolla un empuje equivalente a más de 500 CV, aunque técnicamente no dispone de ningún motor convencional.
Todo gira alrededor de un depósito presurizado que almacena 120 litros de agua calentada hasta 250 ºC; a esa temperatura el agua no hierve porque permanece sometida a una enorme presión dentro del tanque. La magia llega cuando el piloto abre las válvulas, ya que en ese instante el agua pasa bruscamente a convertirse en vapor, expandiéndose a enorme velocidad y escapando por dos toberas situadas en la parte trasera, exactamente igual que el principio de funcionamiento de un cohete.
El empuje generado alcanza los 4.000 newtons, suficientes para lanzar el dragster con una aceleración cercana a 6 G, una cifra superior incluso a la soportada por la tripulación de algunas misiones espaciales durante el despegue.
Es lo más parecido a un cohete de agua sobre ruedas. Como el sistema no transmite fuerza al neumático trasero, el Force of Nature no necesita realizar los clásicos burnouts para calentar las ruedas antes de la salida. El neumático simplemente rueda mientras todo el empuje procede del chorro de vapor expulsado hacia atrás. En la práctica, se comporta más como un pequeño cohete que como un vehículo convencional.
Eso sí, la diversión dura muy poco: solo tiene tres segundos de autonomía porque el sistema consume agua a un ritmo impresionante. Las toberas expulsan alrededor de 40 litros por segundo, de modo que el depósito queda prácticamente vacío tras apenas tres segundos de funcionamiento. Cuando desaparece la presión también desaparece el empuje, y por eso el Force of Nature alcanza su velocidad máxima muy rápidamente y, a partir de unos 300 metros, comienza a perder velocidad de forma progresiva.
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Curiosamente, el dragster tampoco dispone de un sistema para generar el vapor. El agua se calienta previamente mediante una enorme estación externa bautizada por sus creadores como "Mothership" ("nave nodriza"). Esta instalación utiliza queroseno o combustible HVO para elevar la temperatura del agua hasta los 250 ºC antes de transferirla al depósito del vehículo.
