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- La mítica saga de Honda estrena el sistema E-Clutch para olvidarse de la maneta de embrague.
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- Su motor bicilíndrico ofrece 92 CV y cuenta con suspensiones Showa totalmente regulables.
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- Llega al mercado con un precio de salida muy competitivo de 9.990 € y versión para el carnet A2.
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El mundillo de las dos ruedas ha cambiado una barbaridad en los últimos años, pero hay nombres que se te quedan grabados en la memoria y te transportan de inmediato a paisajes infinitos. Hablamos, por supuesto, de la Honda Transalp.
La mítica saga aventurera de la marca del ala dorada es, sin duda, uno de esos emblemas que nos hacen soñar con viajes interminables, carreteras perdidas y polvaredas en mitad de la nada. Con su última actualización, esta trail de media cilindrada da un paso al frente muy serio, no solo para mantener el tipo frente a la competencia, sino para revolucionar por completo la forma en que viajamos en moto.
La llegada de esta nueva variante introduce cambios de los que de verdad importan en el día a día, centrándose sobre todo en cómo gestionamos el cambio de marchas y en unas suspensiones que ahora se vuelven mucho más finas. No estamos ante el típico lavado de cara con cuatro pegatinas nuevas: la firma nipona se ha tomado la molestia de escuchar lo que pedíamos los motoristas europeos para pulir un producto que ya iba de cine.
En un mercado donde a veces cuesta decidirse ante tanta oferta, esta moto se postula como esa compañera fiel que nunca te va a dejar tirado. Vamos a ver los cinco argumentos clave que la convierten en la opción ideal para liar la manta a la cabeza y salir a explorar.
1. El peso de una dinastía: Fiabilidad de la que no te hace dudar
Hablar de este modelo es repasar una historia que empezó a escribirse a mediados de los ochenta. Aquella primera moto con motor en uve y 583 cc rompió moldes al inventar un concepto cómodo para viajar por asfalto pero que no se arrugaba si la cosa se ponía fea fuera de él. El tiempo le ha terminado dando la razón: hoy en día sigues cruzándote con aquellas abuelas rodando como si nada por las carreteras europeas, lo que dice mucho de lo bien hechas que están estas motos y de lo duro que es su motor.
Cuando te planteas una ruta de esas en las que el mapa se empieza a quedar en blanco y la civilización queda lejos, lo último que quieres es comerte la cabeza pensando si la moto va a arrancar por la mañana. Esa tranquilidad de saber que el motor responde a la primera, haga frío o estemos a 2.000 metros de altitud, es un extra que no viene en la ficha técnica pero que te da la vida.
En esta nueva generación, el corazón que empuja es un moderno bloque bicilíndrico en paralelo de 755 centímetros cúbicos que rinde unos alegres 92 CV a 9.500 revoluciones y ofrece un empuje muy lleno de 75 Nm a 7.250 vueltas. Los ingenieros han hecho un trabajo finísimo para que sea un motor súper compacto, metiendo la bomba de agua dentro de la propia estructura y ahorrando piezas innecesarias. Menos componentes complicados significan menos quebraderos de cabeza en el futuro.

2. La revolución del E-Clutch: Tus manos te lo van a agradecer
La joya de la corona en esta versión es el nuevo sistema de embrague electrónico opcional, que ahora se entiende a la perfección con el acelerador sin cables. ¿En qué se traduce esto cuando te subes a la moto? Pues básicamente en que te puedes olvidar por completo de la maneta izquierda. No te hace falta tocar el embrague ni para salir desde parado, ni para detenerte en un semáforo, ni mucho menos para ir subiendo o bajando marchas. Solo tienes que preocuparte de darle al pedal del cambio con el pie y disfrutar de la ruta.
Al principio puede chocar un poco, pero la verdad es que funciona de una forma tan natural que te haces a él en cinco minutos. Cuando llevas cinco horas encima de la moto y te metes en el típico atasco urbano o en un tramo ratonero que te obliga a cambiar constantemente, el no tener que estar apretando la maneta hace que llegues al hotel de turno como nuevo.
El mecanismo se aloja discretamente en el lado derecho del motor y apenas sobresale 40 milímetros, por lo que no molesta nada al apoyar las piernas, y encima han conseguido que sea muy ligero usando materiales optimizados.
Lo mejor de todo es que no te impone nada: si en un momento dado te apetece conducir a la vieja usanza y tirar de embrague en una zona complicada, lo haces. El sistema detecta que has tocado la maneta, te cede el control y, en cuanto te relajas y dejas de usarla, vuelve a encargarse de todo de manera automática en menos de lo que parpadeas. Además, si eres de los tiquismiquis con el tacto del pie, te permite configurar la dureza del pedal en tres niveles para dejarlo exactamente a tu gusto.

3. Electrónica con cabeza: Ayudas que ayudan de verdad
El cerebro de la moto cuenta con un acelerador electrónico que se ha configurado pensando en que los viajes largos sean lo más placenteros posible, evitando tirones innecesarios y buscando una respuesta dulce. Desde el manillar podemos ir jugando con cuatro modos de conducción ya listos para usar, que van cambiando el carácter del motor, la retención que retiene al soltar el gas y lo mucho o poco que intervienen los salvavidas electrónicos según cómo esté el suelo.
Si tienes el día alegre, el modo Sport saca a relucir todo el genio del motor interviniendo lo justo. Para el día a día, el modo Standard suaviza las cosas, mientras que el modo Rain se encarga de que no te lleves sustos si el asfalto está empapado. Para cuando dejas atrás lo negro, el mapa Gravel ajusta todo para rodar por tierra con total seguridad. Y si prefieres hacértelo tú mismo, tienes dos modos User completamente libres para guardar tu combinación perfecta.
Para tenerlo todo bajo control, nos encontramos con una pantalla a color de cinco pulgadas que se ve de escándalo incluso cuando el sol pega de lo lindo, gracias a un tratamiento especial que elimina los reflejos molestos. Por supuesto, viene con conectividad para el móvil, así que puedes ir viendo las indicaciones de la navegación o gestionar tu música preferida de forma muy sencilla desde la piña izquierda, sin apartar los ojos de lo importante.

4. Una trail de las de antes: De la autopista a la pista sin despeinarse
Una buena moto de aventura tiene que ser un vehículo total: cómoda para devorar kilómetros por autopista, divertida si te encuentras un puerto de montaña lleno de curvas y solvente si decides explorar ese camino de tierra que no sabes dónde acaba. El secreto aquí está en un chasis de acero que es bastante ligero pero que aguanta lo que le echen, transmitiendo muy bien lo que pasa bajo los neumáticos.
La gran mejora para esta temporada viene de la mano de Showa en las suspensiones. Ahora no solo puedes regular la precarga, sino que también puedes juguetear con la compresión y el rebote tanto en la horquilla delantera como en el amortiguador de atrás. Esto es una bendición, porque te permite dejar la moto perfecta si vas a cargarla hasta arriba con maletas y equipaje, o si prefieres un tacto más firme para divertirte en tu carretera favorita. Con unos recorridos de rueda generosos, los baches casi ni se enteran.
Las llantas no engañan a nadie: monta un conjunto de 21 pulgadas delante y 18 detrás, que es la medida ideal para cualquiera que tenga intenciones de pisar el campo con frecuencia porque ayuda a pasar por encima de las piedras y raíces con mucha más facilidad. Además, un detalle que se agradece un montón es que la versión con este nuevo embrague viene de serie con un protector de cárter de aluminio bastante robusto, genial para respirar tranquilo si salta alguna piedra suelta en mitad de la ruta.

5. Un precio que te hace mirar la cuenta con una sonrisa
No es ningún secreto que los precios de las motos hoy en día se han puesto por las nubes, especialmente en el segmento trail. Por eso, ver que una marca pone sobre la mesa una propuesta tan completa por 9.990 € es, como mínimo, para pararse a pensar. Se sitúa en una posición súper apetecible para cualquiera que busque una moto polivalente de calidad sin tener que hipotecarse.
Y ojo, que ese precio no significa que venga pelada. De serie te llevas iluminación completa de LED con un faro doble que alumbra una barbaridad de noche, unos intermitentes inteligentes que saben cuándo apagarse solos calculando el giro de las ruedas y un sistema que hace parpadear las luces de emergencia si te toca clavar frenos de golpe. Para los que están empezando, también hay disponible una versión limitada que se puede llevar con el carnet A2.
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Si te apetece dejarla a tu gusto, el catálogo de accesorios es enorme y viene organizado en varios packs para ponértelo fácil: desde opciones más viajeras con maletas y pantallas altas, hasta otras pensadas para proteger la moto si lo tuyo es el barro. En resumidas cuentas, una moto con mucha tecnología, una fiabilidad de las que ya no quedan y muchas ganas de empezar a sumar kilómetros en el marcador.
