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- Un kit atornillable transforma el diseño de las KTM Super Duke en una réplica de MotoGP.
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- Está disponible en fibra de carbono o de vidrio para modelos matriculados desde 2020.
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- El fabricante ofrece variantes homologadas para la calle y otras exclusivas de circuito.
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Las motos naked tienen un público fiel por su comodidad en el día a día y esa postura alta que tanto nos gusta. Sin embargo, a muchos quemados de las tandas les cuesta resistirse a las bondades aerodinámicas y visuales de las motos de gran premio. Si tienes una de las bestias de Mattighofen en tu garaje, estás de enhorabuena, porque un preparador americano ha encontrado la solución definitiva para unir ambos mundos sin tener que comprar una moto nueva.
La empresa de componentes Bellomoto se ha liado la manta a la cabeza para fabricar un kit de fibras completo que transforma por completo las KTM Super Duke 1290 R y 1390 R. El invento sirve para cualquier modelo fabricado desde el año 2020 hasta la fecha. La idea es simple: quitas las tapas de serie y le pones este traje que calca las líneas afiladas de la RC16 de carreras.
El fabricante de piezas insiste mucho en que no hace falta ser un ingeniero del mundial para montar este carenado en tu casa. De hecho, los creadores defienden la sencillez del invento asegurando que "este es un kit totalmente atornillable y viene listo para instalar. ¡Simplemente enchufar y listo!". Quieren dejar claro que cualquiera puede meterle mano a la moto sin miedo a romper nada en el intento.
Para terminar de convencer a los indecisos que dudan de su propia maña con las herramientas, los creadores usan una comparación muy directa y divertida. El preparador afirma con rotundidad que "si te sientes lo suficientemente cómodo como para cambiar tu propio aceite, ¡puedes instalar este kit!". Vamos, que si sabes hacer el mantenimiento básico de tu moto, tienes nivel de sobra para estrenar estética de circuito en un par de tardes.
La marca vende el producto en dos versiones muy bien diferenciadas según el uso que le vayas a dar a la moto. La primera opción se llama 'Street Kit' y está pensada para los que quieren seguir usando la moto los domingos por la carretera. Trae un faro delantero integrado, luz de posición de tipo DRL, soporte para la matrícula trasera e intermitentes metidos en los espejos para cumplir con las normas de circulación.

La segunda alternativa se llama 'Race Kit' y va derecha a los circuitos. En este caso se elimina todo lo que sobra en la pista. Cambian el faro por un frontal totalmente ciego y añaden un asiento de espuma dura con apoyo trasero para que no te deslices hacia atrás cuando abras gas a fondo. Las intenciones quedan claras cuando lees que "nuestros kits de carrocería de Moto GP están inspirados en la moto KTM RC16 de Moto GP real".
Hablemos de dinero, porque transformar tu moto no te va a salir gratis, aunque hay escalones para elegir. El kit de calle cuesta 5.333,95 euros si lo quieres en fibra de carbono auténtica, un precio que baja hasta los 4.444,95 euros si prefieres la fibra de vidrio tradicional. Por su parte, el kit de carreras es algo más barato: pagas 4.444,95 euros por el carbono y 3.555,95 euros por la fibra de vidrio.
El paquete incluye bastantes cosas para justificar el desembolso. Aparte de los carenados del depósito, el colín y los alerones dobles, te mandan unos semimanillares Woodcraft y unas estriberas retrasadas regulables. Estos dos elementos son clave porque cambian radicalmente la postura de la Super Duke, obligándote a ir tumbado sobre el depósito como si buscaras el mejor tiempo en una sesión de clasificación.

Para rematar la faena visual y sonora, hay un extra que casi se vuelve obligatorio. Venden por separado un sistema de escape de carreras por 1.155,95 euros. Los americanos comentan que "nuestros kits de escape de Moto GP están inspirados en la moto KTM RC16 de Moto GP real. ¡Este es un kit completamente atornillable y viene listo para instalar!". Eso sí, avisan en letras grandes de que hay que ajustar la electrónica del motor tras ponerlo.
Debajo de todos estos plásticos nuevos sigue estando la base de la KTM Super Duke de serie. Su motor bicilíndrico LC8 de casi 190 CV es una auténtica delicia para usar en circuito gracias a la tremenda patada que tiene desde abajo. A diferencia de las tetracilíndricas, este motor te saca de las curvas con una fuerza brutal sin necesidad de llevar la aguja rozando la zona roja todo el rato.

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La parte ciclo tampoco se queda corta cuando entras a un trazado revirado. El chasis multitubular de la marca se comporta de maravilla y las suspensiones WP se tragan los baches manteniendo la estabilidad. Los frenos Brembo aguantan la fatiga de las tandas largas sin problemas. Si te apetece darte el capricho, ten en cuenta que el fabricante avisa de un tiempo de espera de entre 8 y 12 semanas para producir y enviar todo el material a tu casa.
