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- La crisis de los coches eléctricos en Europa obliga a Volkswagen a buscar liquidez urgente.
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- Los asesores financieros presionan para vender Ducati tras el éxito de su última subasta marina.
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- Aunque Ducati es rentable y domina en MotoGP, su futuro vuelve a estar en el aire tras una década.
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Volkswagen no lo está pasando nada bien y las consecuencias pueden salpicar directamente al mundo de las dos ruedas. El gigante automovilístico alemán se enfrenta a una de las reestructuraciones más bestias de toda su trayectoria. En las oficinas de Wolfsburgo necesitan dinero rápido y, cuando las cosas van mal, los asesores siempre miran hacia el mismo lado: las marcas más valiosas y rentables del grupo. Ahí es donde el nombre de Ducati ha vuelto a salir a la palestra.
La marca de Borgo Panigale vive una época dorada en lo deportivo y en lo comercial, pero su matriz está ahogada por las deudas y las inversiones. La llegada masiva de coches eléctricos chinos a Europa ha pillado al grupo alemán con el pie cambiado. Ahora tienen que gastar miles de millones de euros en desarrollar tecnología propia a toda prisa, sobre todo en el tema de las baterías.
Los planes que tiene el jefe del grupo, Oliver Blume, son bastante duros. La empresa quiere cerrar cuatro fábricas y despedir a unos 100.000 trabajadores en todo el mundo. Con este panorama tan gris, conseguir dinero en efectivo se ha convertido en la prioridad absoluta de la directiva, y vender lo que sí funciona es la opción más rápida.
La culpa de que el nombre de Ducati vuelva a sonar en los despachos de los banqueros la tiene una venta reciente. Volkswagen se ha deshecho de Everllence, su división de motores para barcos, por una cantidad redonda: 10.000 millones de euros. Como esa operación ha salido tan bien y los compradores se han pegado por quedarse con el negocio, los asesores ven el momento perfecto para repetir la jugada con las motos italianas.
Varios expertos financieros creen que los ingresos de esa venta marítima se van a esfumar en cuanto empiecen a pagar los costes de los despidos y las reformas de las fábricas de coches. Por eso, los bancos de inversión insisten en que hay que aprovechar el tirón y poner en el mercado los activos que más apetecen a los fondos extranjeros.
El diario económico The Financial Times ha destapado el pastel. Según sus informaciones, tras el éxito de la subasta de los motores marinos, los asesores están intentando que Volkswagen escuche las propuestas para vender las joyas de la corona, como la marca de motocicletas Ducati o la salida a bolsa de Lamborghini. Es una idea que ya se estudió en 2017 y que ahora vuelve a tener mucha fuerza.
Toda esta historia nos resulta familiar. En el año 2017, cuando Volkswagen intentaba salir del agujero del escándalo de las emisiones de sus motores diésel, el futuro de Ducati ya estuvo en el aire. En aquel momento la sangre no llegó al río y la venta se canceló. La gran diferencia es que la situación actual de la automoción en este 2026 es muchísimo más complicada que la de entonces.

La parte buena es que Ducati no tiene la culpa de los problemas de sus dueños. Al contrario de lo que pasa con otras empresas del grupo que solo dan pérdidas, los italianos se cansan de ganar dinero. Tienen una rentabilidad altísima, la demanda de sus modelos está por las nubes y su imagen pública es impecable.
A todo esto hay que sumarle lo bien que les va en los circuitos. Ser la referencia absoluta en el mundial de MotoGP y en Superbike da un prestigio que no se puede comprar con dinero. Ese valor extra hace que la marca sea todavía más jugosa para cualquiera que tenga la cartera llena y quiera meter la cabeza en el motociclismo.
El negocio de las dos ruedas se ha vuelto muy atractivo para los inversores en los últimos tiempos. No hace mucho vimos cómo el fondo Carolwood LP se quedaba con Indian Motorcycle, o cómo los indios de Bajaj se hacían con el control de KTM. Estos movimientos demuestran que las marcas de motos son inversiones muy rentables y que generan mucho beneficio. Si esas marcas han movido tanto dinero, una posible venta de Ducati rompería todos los récords del sector.
A pesar de todo el revuelo que se ha montado, conviene mantener los pies en el suelo. Los analistas financieros recuerdan que deshacerse de una marca tan emblemática no es tan sencillo. Algunos expertos explican que la probabilidad de que Volkswagen venda estas marcas es baja, y avisan de que soltar empresas que dan pérdidas no sería tan rentable como lo ha sido la operación anterior. Por ahora, los portavoces de la marca alemana prefieren no decir nada sobre el asunto.
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La realidad es que en la fábrica de Bolonia se sigue trabajando con normalidad y no hay ningún cartel de rebajas en la puerta. Ducati no está en venta de forma oficial hoy por hoy. Eso sí, la presión que tienen los jefes en Alemania es tan grande que el futuro de la marca italiana vuelve a estar en entredicho después de casi una década de tranquilidad.
