
- La Yamaha R7 original de Haga nació para competir en Superbikes y apenas comparte el nombre con la actual.
- Niccolò Canepa ha podido rodar con una de las unidades oficiales de Noriyuki Haga en Misano.
- La OW-02 sigue siendo una de las motos de homologación más exclusivas e icónicas de Yamaha.
Hay motos que envejecen, y luego están las que simplemente se convierten en historia. Más de dos décadas después de su debut, la Yamaha YZF-R7 OW-02 sigue siendo una de esas máquinas capaces de despertar admiración con solo escuchar arrancar su motor.
Eso es precisamente lo que ha permitido ver Niccolò Canepa en uno de sus últimos vídeos de YouTube. El italiano, expiloto de MotoGP, Superbikes y campeón del Mundial de Resistencia, además de actual piloto probador y embajador de Yamaha, ha tenido el privilegio de ponerse a los mandos de una auténtica Yamaha oficial de Noriyuki Haga en el circuito de Misano.
Y no se trata de una R7 cualquiera; la YZF-R7 OW-02 nació en 1999 como una moto de homologación para el Mundial de Superbikes. Yamaha apenas fabricó una serie muy limitada porque su objetivo nunca fue conquistar las carreteras, sino permitir que aquella motocicleta pudiera competir contra rivales como la Honda RC45, la Ducati 916 SPS o la Kawasaki ZX-7RR. Era una auténtica moto de carreras matriculable, con un cuatro cilindros en línea de 749 cc, componentes de titanio y magnesio y una preparación que en especificación de competición rondaba los 160 CV.
Nada que ver con la Yamaha R7 que hoy conocemos (que tiene otras virtudes, desde luego). La deportiva actual utiliza un motor bicilíndrico CP2 pensado para carretera y para el carnet A2. Comparten denominación comercial, pero representan dos filosofías completamente distintas.
La unidad que pilota Canepa, además, tiene un valor especial, pues es una de las motos oficiales con las que Noriyuki Haga escribió algunas de las páginas más espectaculares de la historia del Mundial de Superbikes. El japonés nunca llegó a conquistar el título, pero su estilo agresivo, las derrapadas constantes y una forma de pilotar siempre al límite hicieron que muchos aficionados lo recuerden incluso con más cariño que a algunos campeones del mundo.
El vídeo también sirve para comprobar hasta qué punto ha cambiado el motociclismo. La R7 se mueve constantemente, transmite cada irregularidad del asfalto y obliga al piloto a trabajar en cada aceleración, cada frenada y cada cambio de dirección. No hay control de tracción, antiwheelie, mapas de motor ni sofisticadas plataformas inerciales corrigiendo errores. Todo depende del tacto del acelerador, del embrague y de las manos del piloto.
Misano tampoco es un escenario cualquiera. El trazado italiano siempre ha estado muy ligado a Yamaha y al Mundial de Superbikes, y curvas rápidas como Curvone o Tramonto permiten apreciar perfectamente cómo una Superbike de finales de los noventa exigía mucho más físicamente que las motos actuales.
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Más que una simple prueba, el vídeo termina convirtiéndose en un pequeño viaje en el tiempo. Una oportunidad para volver a escuchar una de las Yamaha más icónicas jamás construidas acelerando donde realmente pertenece: un circuito. Porque hay motos rápidas... y luego están aquellas que acabaron formando parte de la historia. Así que ponte los cascos y disfruta:
