
- Una nueva patente confirma que Yamaha sigue desarrollando su futura deportiva eléctrica.
- El diseño mantiene muchas similitudes con la Proto BEV presentada en Tokio.
- El modelo podría incorporar carga rápida AC, una tecnología poco habitual en motos eléctricas.
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Desde hace tiempo, cada vez que se hablaba de motos eléctricas de altas prestaciones parecía que el futuro estaba a la vuelta de la esquina, pero la realidad ha sido bastante distinta. Los scooters eléctricos sí han encontrado su espacio en algunos mercados, mientras que las deportivas enchufables siguen siendo más una promesa que una realidad.
Yamaha, sin embargo, nunca ha dejado de trabajar en ellas. La prueba más reciente llega ahora en forma de patente: un documento aparentemente centrado en un detalle técnico del sistema ABS ha terminado revelando algo mucho más interesante: el proyecto de una deportiva eléctrica de Yamaha sigue muy vivo.
Y lo hace tomando como punto de partida una moto que ya llamó la atención hace unos meses. La Proto BEV presentada durante el pasado Tokyo Mobility Show era una deportiva exclusivamente pensada para circuito. Sin matrícula, sin concesiones y con una estética muy cercana a la familia YZF. Ahora, las nuevas ilustraciones muestran una versión orientada a la carretera que conserva gran parte de aquella receta.
A simple vista, las proporciones recuerdan a una YZF-R7; el conjunto utiliza un chasis tipo doble viga que abraza un gran paquete de baterías estructural. Sobre él se sitúan el resto de componentes, configurando una moto compacta y deportiva, alejada de los diseños más futuristas que suelen acompañar a este tipo de propuestas.
Lo curioso es que la patente ni siquiera iba de eso, pues el objetivo principal del documento es proteger la ubicación elegida para la unidad hidráulica del ABS. En lugar de colocarla bajo el asiento, Yamaha la sitúa justo detrás de la pipa de dirección. Según explica la marca, esta posición permite acortar los conductos hidráulicos que conectan el sistema con los cilindros maestros delantero y trasero, mejorando así la rapidez de respuesta del ABS.


Pero entre esos esquemas técnicos también aparecen más pistas, y una de las más relevantes tiene que ver con la recarga: la documentación muestra un puerto Mennekes o Tipo 2, el mismo estándar utilizado habitualmente en Europa y presente también en modelos recientes como la Honda WN7. Gracias a ello, esta futura Yamaha podría utilizar cargadores AC de 7,4 kW en corriente monofásica y hasta 22 kW en trifásica.
En otras palabras: tiempos de carga mucho más razonables que los de una simple toma doméstica. Además, el controlador de carga se ubica sobre la batería principal, mientras que el controlador del motor queda situado en la parte baja del carenado, justo delante del propio propulsor eléctrico. La carcasa de la batería, fabricada en aluminio fundido, también ejerce funciones estructurales dentro del conjunto.
Todo ello apunta a que Yamaha no está diseñando un simple prototipo de salón. De hecho, el movimiento llega en un momento especialmente interesante. Honda ya ha mostrado su apuesta más seria dentro del segmento con la WN7, convirtiéndose en el primer gran fabricante japonés en acercarse a una moto eléctrica deportiva producida a gran escala.
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Yamaha parece decidida a no quedarse atrás... Todavía no existe ninguna fecha oficial para su llegada ni datos sobre autonomía o potencia, pero cada nueva patente demuestra que, aunque el mercado eléctrico avance más despacio de lo previsto, en Iwata siguen preparando su propia interpretación de una deportiva sin gasolina.
