
- Quartararo reconoce su frustración con el desarrollo de la Yamaha V4.
- El francés asegura que seis meses más no cambiarán su relación con la marca.
- Todo apunta a que 2026 será el último capítulo de una historia que empezó en 2019.
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Hay rupturas que acaban a gritos. Otras, simplemente, se van apagando poco a poco. Y la relación entre Fabio Quartararo y Yamaha parece cada vez más cerca de ese segundo escenario... ¿Por qué? Porque el francés ya no esconde su decepción; llleva meses reclamando avances que no llegan, cuestionando públicamente el rumbo del proyecto y dejando claro que esperaba mucho más de la esperada V4 de Iwata. Sin embargo, entre toda esa frustración todavía queda espacio para el agradecimiento.
Y eso fue precisamente lo que quiso transmitir después del Gran Premio de Hungría: "No creo que esto vaya a arruinar nuestra historia", reconocía Quartararo cuando le preguntaron si este complicado final de etapa podía empañar todo lo vivido junto a Yamaha. La respuesta fue inmediata: "Siempre estaré agradecido. Siempre estaré agradecido a Yamaha por todo lo que hemos hecho".
Porque, al fin y al cabo, la historia entre ambas partes ha sido enorme. El francés llegó a MotoGP en 2019 de la mano del Petronas SRT y desde el primer día dejó claro que tenía algo especial. Apenas un año después consiguió sus primeras victorias y, en 2021, heredó el asiento de Valentino Rossi en el equipo oficial para acabar conquistando el título mundial.
Parecía el inicio de una dinastía, pero las cosas empezaron a torcerse. Las victorias desaparecieron durante la segunda mitad de 2022 y, desde el inicio de 2023, Quartararo apenas ha podido subir cuatro veces al podio pese a seguir siendo, con diferencia, la principal referencia de Yamaha.
La gran esperanza se llamaba V4, pero no. La marca japonesa anunció una nueva dirección técnica y Quartararo pudo probar por primera vez la nueva moto en septiembre del año pasado. Las expectativas eran enormes, pero lo que ha llegado después, según el propio piloto, ha sido una enorme decepción: "No estoy contento con cómo hemos mejorado la moto. Es igual que en septiembre de 2025", lamentaba.
El francés esperaba un salto importante entre aquel primer prototipo y la situación actual. Pero, según explica, nada ha cambiado realmente: "Desde el primer prototipo hasta ahora esperaba dar un gran paso adelante, pero seguimos exactamente ahí. Nos falta agarre. Luego está el paso por curva, la velocidad punta, la aceleración, la aerodinámica...", enumeró Quartararo, visiblemente resignado ante la falta de evolución del proyecto.
Incluso fue más allá: "No he visto ninguna reacción", aseguró sobre Yamaha. A su juicio, el problema también tiene explicación. La fábrica empezó tarde con el desarrollo de la V4 y ahora tiene que dividir esfuerzos pensando en la revolución técnica de 2027 y la llegada de las nuevas MotoGP de 850 cc.
"Ya empezamos un poco tarde con la V4. Además, también tienen que preparar la moto del año que viene. No creo que veamos ninguna reacción esta temporada. Los dos últimos años no han sido los mejores que hemos pasado juntos, pero no creo que seis meses vayan a cambiar nuestra relación", argumentó.
Eso sí, dejó una última frase cargada de sinceridad: "Simplemente van a ser seis meses largos". Una reflexión que cobra todavía más sentido teniendo en cuenta que el futuro parece escrito desde hace tiempo. Aunque todavía no exista anuncio oficial, todo apunta a que Quartararo pondrá fin a su aventura con Yamaha al terminar la temporada. Mientras tanto, Jorge Martín aparece como el gran favorito para ocupar su asiento a partir de 2027.
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La despedida, si finalmente se confirma, no será la soñada, pero tampoco borrará todo lo anterior porque antes de la frustración, antes de las críticas y antes de estos resultados tan lejos de lo esperado, Yamaha apostó por un joven francés que todavía no había ganado una carrera en MotoGP, y juntos acabaron tocando el cielo.
