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- Iker Lecuona firmó una remontada espectacular en Hungría terminando séptimo tras salir decimosexto.
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- El piloto valenciano logró adelantar a Jack Miller en la última vuelta tras un ritmo de menos a más.
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- Pese al gran resultado con la Ducati de Gresini, Lecuona mantiene su foco puesto en Superbikes.
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El circuito de Balatón Park ha vuelto a cumplir con las expectativas en su segunda aparición dentro del calendario de MotoGP. La cita en Hungría estuvo marcada por los incidentes desde la primera curva y una carrera larga que rompió todos los planes previstos, abriendo la puerta a que algunos pilotos menos habituales se convirtieran en los grandes protagonistas del día.
Más allá de la esperada victoria de Marc Márquez, la gran sorpresa de la jornada tuvo un marcado acento español. Iker Lecuona se destapó con una actuación soberbia sobre el asfalto húngaro, completando una remontada espectacular que muy pocos habrían imaginado viendo cómo había ido el resto del fin de semana.
El piloto valenciano asumía un reto mayúsculo este fin de semana: subirse a la Ducati del equipo Gresini Racing para cubrir la baja por lesión de Álex Márquez. Volver a la categoría reina no era una tarea sencilla, sobre todo teniendo en cuenta que su última carrera en MotoGP fue a finales de 2023 en Losail, cuando sustituyó a Alex Rins en el LCR Honda.
Cambiar el chip de Superbikes para subirse a un prototipo completamente desconocido requiere un proceso de adaptación que Lecuona tuvo que acelerar a marchas forzadas.
Los entrenamientos del viernes y el sábado confirmaron que los milagros no existen en este deporte. A Lecuona le costó encontrar las sensaciones con la moto italiana y solo pudo clasificar en la 16ª posición de la parrilla tras disputar la Q1. Por la tarde, las cosas no mejoraron demasiado en la Sprint Race, cruzando la línea de meta en un discreto 18º lugar que hacía presagiar un domingo de sufrimiento en la cola del pelotón.
El panorama cambió de forma radical en cuanto se apagó el semáforo de la carrera larga. Una frenada demasiado optimista de Jorge Martín provocó una montonera tremenda en la primera curva que dejó fuera de juego a cinco pilotos, incluidos el propio Martín y Marco Bezzecchi. Este incidente limpió la zona media de la parrilla y Lecuona estuvo muy pillo para esquivar el golpe, ganar un buen puñado de posiciones y engancharse al grupo perseguidor.

A partir de ahí, el valenciano impuso un ritmo muy constante y sin errores. Se vio inmerso en peleas intensas con pilotos de la talla de Enea Bastianini o Brad Binder, demostrando que no le temblaba el pulso en el cuerpo a cuerpo. La clave de su progresión estuvo en cómo gestionó los neumáticos y el peso de la moto a medida que se vaciaba el depósito de combustible.
De hecho, Lecuona firmó su vuelta rápida personal en el giro número 20, un detalle que demuestra lo cómodo que se sentía con la Ducati cuando la pista ya acumulaba mucho desgaste.
"Al principio me ha costado con depósito lleno y ruedas nuevas, no he sabido sacarle ese provecho. Luego cuando la moto es un poco más ágil, me encuentro muy cómodo. Y con esa rueda usada, quieras o no tracciono un poco más por mi estilo, puedo pilotar más cómodo, la paro mejor y he empezado a encontrarme verdaderamente cómodo, y cuando he visto el tiempo, he dicho 'pues voy rápido'", explicaba el piloto a DAZN al bajarse de la moto.
La recompensa definitiva llegó en la última vuelta de la carrera. Tras perseguir pacientemente el grupo de delante, Iker midió bien los tiempos y lanzó un ataque definitivo sobre Jack Miller, consolidando un adelantamiento limpio que le otorgó una espectacular séptima posición final que le otorga 9 puntos en la general del campeonato, los mismos que Toprak Razgatlioglu.
"Veía a Moreira por delante y decía 'tengo que darle, tengo que darle', pero he cometido bastantes pequeños errores recuperando el tiempo a Miller. Eso me ha hecho no poder llegar a Moreira, pero en la última vuelta he podido adelantar a Jack. Muy bien, súper contento", comentaba emocionado ante los micrófonos de la televisión.
Al regresar al box de Gresini, la alegría entre los mecánicos era total. Lograr una séptima plaza viniendo de fuera del campeonato y sin cometer fallos en todo el fin de semana es un resultado que merece una celebración por todo lo alto.
"Ha sido un fin de semana increíble. Después de tres años sin subirme a una MotoGP, venir aquí y subirme a una moto que no conozco con un equipo que ha trabajado genial, que me ha recibido con los brazos abiertos... ha sido un fin de semana fantástico. Lo primero es agradecer a Ducati, a Gresini y a Aruba por esta oportunidad, que ha sido increíble", relató el valenciano mostrando su gratitud.
Con este resultado en el bolsillo, muchos aficionados ya especulan con la posibilidad de volver a ver a Lecuona a tiempo completo en el paddock de MotoGP. Sin embargo, el piloto tiene muy claras sus prioridades y prefiere mantener la cabeza fría sobre sus objetivos deportivos para este año.
"Espero que Álex Márquez vuelva pronto, al final es su sitio. Obviamente estoy muy contento de volver, de lo que hecho. ¿Por qué no volver? Pero mi sitio ahora mismo es Superbikes, estoy muy centrado", afirmó con total sinceridad para acallar cualquier tipo de rumor.
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Lecuona cierra así un fin de semana redondo en Hungría, demostrando que mantiene intacto su nivel para rendir al máximo nivel mundial cuando se le presenta la oportunidad adecuada. "Ha sido un fin de semana sin caídas, sin errores, sin nada que lamentar. Muy contento con el trabajo, ahora toca poner el foco en Superbikes que es donde realmente tengo que estar ahora mismo", concluyó el piloto.
