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- Cal Crutchlow abandona en la vuelta 11 de Mugello tras sufrir un desgarro muscular en el hombro.
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- El británico rodó medio segundo más rápido que el sábado antes de que el dolor empeorara.
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- Honda confirma que Crutchlow volverá a sustituir a Johann Zarco en el Gran Premio de Hungría.
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Cal Crutchlow volvió a a subirse a una MotoGP en Italia para echar una mano al equipo LCR Honda, pero su cuerpo dijo basta antes de tiempo. El piloto británico, que venía a cubrir la baja del lesionado Johann Zarco, tuvo que retirarse en la vuelta 11 de la carrera del domingo. Mugello es un circuito precioso, pero es un auténtico dolor de muelas en lo físico, lleno de cambios de rasante y frenadas salvajes.
Para alguien que lleva desde 2023 sin competir en un fin de semana completo de carreras, el reto era mayúsculo. El caso es que la mala suerte se cebó con él el mismo domingo por la mañana, destrozando todos los planes del equipo. Durante la sesión warm-up, Crutchlow notó un pinchazo extraño. Después de que los médicos le echaran un vistazo en la clínica del circuito, saltaron las alarmas por un posible desgarro muscular cerca de la escápula izquierda.
"Por desgracia, esta mañana en el calentamiento me he hecho algo en el hombro", explicaba el propio Cal al bajarse de la moto. Con ese panorama, salir a la carrera ya era una heroicidad. Los médicos le dieron el visto bueno bajo su propia responsabilidad y el equipo sabía perfectamente que la prioridad era no empeorar la lesión.
"Me hicieron algunas revisiones en el centro médico y pudimos ver que había daños. Me aconsejaron hacer lo que pudiera en la carrera y eso fue todo. El equipo estaba al tanto", comentaba sobre los momentos previos a la salida.
A pesar de las molestias, el británico se armó de paciencia y decidió probarse. Tenía claro que quería rodar y acumular datos para Honda, que buena falta le hacen a la marca en este proceso de evolución en el que se encuentran. "Por supuesto, quería hacer la distancia completa de la carrera. Pero no fue posible por esa razón", admitía con resignación.
Lo curioso es que, analizando los tiempos en la mano, el ritmo de Crutchlow no estaba siendo nada malo. Es verdad que estuvo en la parte trasera de la parrilla todo el gran premio, pero el domingo logró rodar medio segundo más rápido que en la carrera Sprint del sábado. De hecho, se quedó a dos segundos y medio de la vuelta rápida de Pecco Bagnaia, una distancia más que aceptable dadas sus condiciones físicas. "Mis tiempos por vuelta ya eran mucho mejores que los de la carrera Sprint", decía el piloto analizando su rendimiento.
El plan en la pizarra de boxes era muy conservador. La idea era salir, ver cómo respondía el músculo y parar en cuanto apareciera el dolor. Sin embargo, el pundonor del de Coventry hizo que fuera retrasando el momento de enfilar el carril de boxes. "Mi plan era parar después de tres vueltas, luego pasó a cinco vueltas, luego a ocho vueltas y finalmente a once vueltas", desvelaba sobre su gestión de la carrera.
Fiel a su estilo bromista y desenfadado, el piloto británico no quiso ponerse dramático con el abandono. Al final, si sumaba los giros del sábado y los del domingo, le salían las cuentas de un gran premio completo. "Ayer hice medio gran premio y hoy la otra mitad. Así que he completado una carrera de gran premio. ¡Solo que en dos mitades! Como un partido de fútbol", bromeaba.
"Tengo que ir a hacerme algunas revisiones mañana para ver cómo está la situación", confirmaba respecto a sus planes más inmediatos. Haciendo balance, el británico sabe que el nivel actual de MotoGP exige estar al cien por cien. Estas motos son auténticos aviones con una carga aerodinámica brutal que destroza el cuerpo de los pilotos si no están acostumbrados.

"Obviamente estoy decepcionado por esto, pero realmente no sé qué esperaba, volver e intentar pilotar una de estas motos en un sitio como Mugello", reflexionaba de forma muy sincera.
La inactividad prolongada ha sido el detonante de la lesión. Por mucho que un piloto se entrene en el gimnasio, los músculos que se usan para domar una MotoGP solo se activan cuando te subes a ella. "Probablemente solo esté usando un músculo que no he usado en Dios sabe cuánto tiempo y se ha tensionado durante el fin de semana", explicaba.
El momento exacto en el que el hombro falló lo tiene muy claro. A pesar de notar el aviso, el gen competitivo le obligó a formar parte de la parrilla de salida. "Sentí que pasaba algo. Y luego tuve bastante dolor. Pero quería al menos empezar y ver qué pasaba", confesaba.
La decisión de parar fue sensata. Crutchlow ha pasado por muchas operaciones a lo largo de su trayectoria profesional y sabe que no merece la pena acabar en el suelo por forzar la máquina más de la cuenta. "Me sentía bien. Pero luego, el dolor fue empeorando. Tengo un umbral del dolor muy alto. Siempre lo he tenido, así que no quería causar más daños. Por eso paré", sentenciaba.
La aventura de subirse a la moto venía con dudas desde unos entrenamientos privados que realizó una semana antes en el circuito de Misano. Allí completó bastantes giros, pero el cuerpo ya le dio los primeros avisos de fatiga. "Logré hacer cuarenta y tantas vueltas en Misano. No digo que no fuera muy bien, pero cuando llegué aquí, todavía no pensaba que fuera posible después de rodar en Misano", concluía.
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La historia entre Crutchlow y el LCR Honda de este año va a tener un segundo capítulo dentro de muy poco. El equipo ha confirmado de forma oficial que el británico volverá a subirse a la moto para sustituir a Johann Zarco en el Gran Premio de Hungría, una pista desconicada para un Cal que tendrá una oportunidad de oro para quitarse el mal sabor de boca de Mugello.
