
-
- Un motorista de 36 años es detenido tras rodar a casi 200 km/h con su Honda en zona de 80 km/h.
-
- El tribunal de Douglas le retira el carné tres meses y le califica de "lunático".
-
- La jueza le obliga a expulsar su motocicleta de la isla y regresar de inmediato al Reino Unido.
Añadir como fuente de noticias
El Tourist Trophy de la Isla de Man es una de esas citas que todo amante de las dos ruedas tiene apuntada en el calendario. Es un lugar mágico, un sitio donde se respira gasolina y donde las motos son las auténticas reinas durante una quincena. Pero, desgraciadamente, siempre hay alguien que confunde el circuito con la carretera abierta y termina arruinando sus vacaciones de la peor manera posible.
Esto es justo lo que le ha pasado a un motorista británico de 36 años que viajó hasta la isla para disfrutar del ambiente de las carreras. El protagonista de esta historia se llama Oliver Charles Bolan, un director de empresa que decidió exprimir a fondo su Honda Fireblade en un tramo donde los límites de velocidad siguen estando muy vigentes, ajeno por completo al peligro que estaba generando.
La policía local de la Isla de Man no se anda con chiquitas durante estos días. Saben de sobra que miles de aficionados llegan con ganas de imitar a sus ídolos, por lo que despliegan un dispositivo de vigilancia brutal para cazar a los que se pasan de la raya. En esta ocasión, la jugada le salió especialmente mal al infractor.
Los hechos ocurrieron el lunes por la tarde, pasadas las 17:00. Bolan circulaba con su moto por la zona de Kirk Michael cuando llamó la atención de un agente de policía que patrullaba en una motocicleta camuflada, sin ningún tipo de distintivo oficial. El agente se colocó detrás de la Honda Fireblade para seguir de cerca sus movimientos.
El motorista comenzó a acelerar de forma notable en zonas concurridas de tráfico. Al pasar por el punto conocido como Handley’s Corner, la patrulla camuflada ya pudo registrar una velocidad que rozaba las 70 millas por hora, superando el límite establecido para ese sector de la calzada. La cosa no se quedó ahí, ya que el conductor decidió invadir el carril contrario para adelantar a varios vehículos que tenía delante.
La acción más peligrosa llegó un poco más adelante, concretamente en la recta de Cronk-y-Voddy. En ese punto, el radar de la policía pilló a la superbike rodando a 118 millas por hora, lo que equivale a casi 190 kilómetros por hora. El problema es que en ese tramo concreto la velocidad máxima permitida está fijada de forma estricta en 50 millas por hora, es decir, 80 km/h.
Finalmente, el viaje de este aficionado terminó unos kilómetros después. Otra patrulla de la policía que estaba avisada por radio le cortó el paso en el puente de Ballig Bridge, obligándole a bajarse de la moto y notificándole su detención inmediata por conducción temeraria.
Las leyes en la Isla de Man son muy estrictas durante la celebración del TT. Las autoridades organizan juicios rápidos extraordinarios para procesar a los infractores casi en el acto. Por eso, Bolan tuvo que comparecer al día siguiente en el tribunal de la localidad de Douglas para rendir cuentas ante la justicia.
En la sala de vistas, la abogada defensora del acusado intentó rebajar la gravedad de la situación alegando que su cliente necesitaba el carné de conducir para su día a día. Explicó ante el tribunal que el motorista quería pedir perdón por su "conducción irresponsable" y le recordó que "su carnet es muy importante para él."
La defensa insistió en que el conductor de la Honda estaba muy arrepentido. Comentó ante la magistrada que el acusado "pide disculpas a los agentes y a los miembros del público", añadiendo que entendía perfectamente la desgracia que podría haber causado en la carretera si "algo sale mal".

A pesar de las disculpas, la justicia de la isla no tuvo ninguna piedad con el infractor. La jueza adjunta Rachael Braidwood se mostró contundente con la actitud del motorista de Surrey, recriminándole que pusiera en peligro la vida de los residentes y de otros turistas que se desplazan estos días por las carreteras de la isla.
La sentencia incluyó una multa económica de 500 libras -570 euros-, además de la obligación de abonar otras 125 libras por los costes generados por el proceso judicial. La jueza calificó de "asombrosa" la velocidad a la que circulaba la moto por una vía pública.
La reprimenda de la magistrada continuó cuando el acusado mencionó la importancia de conservar su documentación para trabajar. La jueza le contestó de forma muy directa: "Si su licencia fuera tan importante para usted, no habría conducido como un lunático por nuestras carreteras."
El castigo definitivo se completó con la retirada del carné de conducir por un periodo de tres meses en territorio manés. Cuando finalice este tiempo de sanción, el conductor tendrá que volver a presentarse y aprobar un examen de conducir si quiere recuperar sus derechos.
Por si fuera poco, la jueza ordenó la expulsión del vehículo de las carreteras locales. Al no poder utilizar la motocicleta, la magistrada cerró el caso recordándole que sus días de vacaciones en el Tourist Trophy se habían terminado: "Tiene que hacer los arreglos necesarios para llevar su moto de vuelta al Reino Unido."
Mucha gente piensa que la Isla de Man es un territorio sin ley durante las semanas de carreras, pero la realidad es muy diferente. Es verdad que existe una tradición muy famosa cuando terminan las mangas de entrenamientos. Un coche oficial recorre el circuito con el cartel de carreteras abiertas y los aficionados pueden usar el asfalto.
Leer también: El TT 2026 arranca con un récord de Dean Harrison y un aviso serio de Michael Dunlop
En el tramo de montaña, conocido como la A18 Mountain Road, la carretera se vuelve unidireccional durante esos días y no hay un límite de velocidad máxima en las zonas rurales, aunque tampoco está permitido pilotar o conducir como un animal. Esto permite a los turistas rodar rápido con total seguridad al no tener tráfico de cara. Las zonas urbanas, los pueblos de paso y los tramos intermedios mantienen sus límites habituales de velocidad.
