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- Toyota patenta un sistema de tanques de hidrógeno de quita y pon para scooters eléctricos.
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- El mecanismo utiliza cartuchos ligeros que se cambian de forma manual y lateral en segundos.
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- La tecnología de pila de combustible evita las largas esperas de carga de las baterías de litio.
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Moverse por la ciudad sin contaminar es el objetivo que tienen todas las marcas metidas en el mundo de las dos ruedas. Las baterías de litio son las reinas indiscutibles ahora mismo, pero tienen problemas que todos conocemos, como el peso o el tiempo que tardas en cargarlas si no tienes un enchufe a mano. En este escenario, el hidrógeno siempre ha parecido el eterno candidato que nunca llega a arrancar del todo.
Hasta ahora, la tecnología de pila de combustible de hidrógeno no ha conseguido arañar una cuota de mercado significativa. A pesar de llevar décadas dando vueltas por los departamentos de desarrollo de medio mundo, la idea se resiste a desaparecer. El último proyecto en sumarse a esta carrera no viene de ninguna de las cuatro grandes marcas japonesas de motos, sino de Toyota, que sigue posicionada como la principal defensora de esta tecnología a nivel global.
Para entender por qué este movimiento es importante, conviene poner un poco de contexto sobre la mesa. La tecnología de la pila de combustible resulta muy atractiva sobre el papel. El proceso consiste en transformar el hidrógeno y el oxígeno directamente en electricidad, un sistema limpio que genera agua como único residuo. Además, los vehículos que utilizan este sistema son mucho más eficientes que los que intentan quemar el hidrógeno dentro de un motor convencional.
La gran pregunta es por qué la industria está invirtiendo tanto esfuerzo en diseñar motores de combustión de hidrógeno en lugar de apostar directamente por las pilas de combustible. La respuesta corta es puramente económica. Los fabricantes de coches y motos ya tienen plantas de producción gigantescas preparadas para construir motores de combustión tradicionales.
En Japón existe una asociación específica para esto, llamada HySE, donde colaboran las grandes firmas de motos del país junto a la propia Toyota para mantener vivas estas fábricas.
Por otro lado, las pilas de combustible tienen un problema delicado: necesitan un hidrógeno extremadamente puro para funcionar correctamente. Cualquier rastro de contaminación en el gas puede romper el sistema por completo. Sin embargo, si se consigue solucionar este inconveniente, las ventajas en cuanto a ligereza, tamaño compacto y eficiencia son un argumento muy potente para los ingenieros.

Las marcas de motos no viven ajenas a este potencial. Honda ya enseñó un prototipo con esta tecnología en el año 2004, y Suzuki estuvo una década entera desarrollando diferentes versiones de su scooter Burgman con pila de combustible, llegando incluso a poner unidades de prueba en la calle. El gran muro con el que siempre se topan estos vehículos es el mismo: no hay estaciones de servicio donde repostar hidrógeno.
Para saltarse este obstáculo, Toyota ha patentado una idea que cambia las reglas del juego. En lugar de obligar al conductor a buscar una hidrogenera para rellenar el depósito, la propuesta consiste en utilizar tanques de hidrógeno que se pueden cambiar por otros llenos en unos segundos, igual que haces con las baterías de una moto eléctrica urbana.
Los dibujos que acompañan a la patente muestran las líneas de un scooter antiguo de Suzuki, concretamente un diseño de 2011. Esto es así porque el registro no se centra en la estética de la moto, sino en el mecanismo para sustituir los depósitos. La patente describe un cilindro compacto de hidrógeno colocado en la zona central de la moto.
Mientras que los prototipos anteriores llevaban este tanque fijo, el sistema de Toyota utiliza un soporte que se despliega hacia el lateral de la moto para que puedas sacar el tanque vacío y meter uno nuevo sin complicaciones. El hidrógeno es un elemento tan ligero que, aunque esté comprimido a una presión muy alta de 10.000 psi, el depósito lleno se puede manejar perfectamente con las manos sin que pese demasiado.
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El documento técnico destaca que colocar el depósito en esa posición central es una decisión ideal para equilibrar el reparto de pesos de la moto y mantener el centro de gravedad bajo. Al mismo tiempo, el chasis protege el cilindro contra cualquier golpe en caso de sufrir un accidente en el tráfico diario.
