
- Brad Binder dejó una de las entrevistas más sinceras y surrealistas del paddock de MotoGP.
- El sudafricano reconoce que probablemente frena “demasiado tarde” y por eso cuesta adelantarle.
- También confesó que con solo 14 años ya iba al colegio montado en una Suzuki GSX-R 600 en Sudáfrica.
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Brad Binder probablemente sea uno de los pilotos más peculiares de toda la parrilla de MotoGP. No suele buscar titulares, apenas entra en polémicas y fuera de la moto parece casi tímido, pero cuando habla, normalmente deja frases bastante brutales... Y esta vez no fue una excepción.
En una entrevista concedida a Moto.it, el piloto de KTM dejó varias confesiones que explican bastante bien por qué sigue siendo uno de los personajes más particulares del paddock actual. La más surrealista llegó cuando recordó cómo era su adolescencia en Sudáfrica... Porque sí, literalmente iba al colegio en una Suzuki GSX-R 600… con apenas 14 años: “Tenía que elegir entre un scooter y una 600, así que elegí la 600”, contaba entre risas. Y cuando le recuerdan que era prácticamente un niño, Binder simplemente responde: “En África las cosas son diferentes”.
Pero más allá de la anécdota, la entrevista dejó bastante claro que Binder sigue sintiéndose muy distinto al resto de pilotos del paddock. El sudafricano habló muchísimo sobre lo que echa de menos su país y sobre cómo le cuesta acostumbrarse al estilo de vida europeo después de tantos años fuera de casa: “La vida en Sudáfrica es muy fácil, muy sencilla. Hay muchísimo espacio, espacios abiertos”, explicaba. “En Andorra o en muchos sitios de Europa todo está muy comprimido, muy encerrado. En casa sales diez minutos y ya estás literalmente en medio de la nada. Eso es algo que siempre echo muchísimo de menos”.
De hecho, Binder reconoce que, aunque lleva más tiempo viviendo en Europa que en Sudáfrica desde que llegó siendo un niño, sigue teniendo clarísimo dónde quiere acabar algún día: “Desde los 12 años he pasado más tiempo en Europa que en casa”, confesaba. “Pero sí, algún día encontraré el camino de vuelta. Seguro”.
La charla también dejó declaraciones muy interesantes sobre su forma de pilotar. Porque Binder tiene una fama muy concreta dentro de MotoGP: prácticamente todo el mundo dice que es desesperadamente difícil adelantarle. Y ni él mismo sabe muy bien por qué: “No lo sé”, decía honestamente. “Creo que a veces freno demasiado tarde. Quizá por eso también voy demasiado lento. Freno muy tarde, paro demasiado la moto y luego no salgo bien. Pero al parecer eso hace que sea difícil adelantarme”.
Incluso fue bastante duro consigo mismo al analizar cómo ha cambiado como piloto en los últimos años: “En 2021 creo que era peor en clasificación, pero muchísimo más fuerte en carrera. Siempre adelantaba a mucha gente. Ahora sigo siendo malo en qualifying… pero ya no soy tan fuerte los domingos”.
Y quizá una de las reflexiones más sinceras llegó cuando habló sobre su hermano Darryn Binder y aquel salto directo desde Moto3 hasta MotoGP que prácticamente destrozó su carrera deportiva: “Pasar de Moto2 a MotoGP ya es dificilísimo”, explicaba Brad. “Pero hacerlo directamente desde Moto3… sinceramente, creo que era una locura. Y encima solo tuvo un año para aprender. Eso le perjudicó muchísimo”.
Binder también dejó una frase bastante interesante sobre las MotoGP actuales comparadas con una moto de calle. Según él, la diferencia es tan enorme que prácticamente obligan al piloto a conducir de forma mucho más agresiva: “Una MotoGP es otro planeta. Los frenos, el chasis, la suspensión… todo funciona a un nivel absurdo. Puedes ser agresivo y la moto responde perfectamente. Una moto de serie es mucho más blanda y si la fuerzas demasiado se convierte en un fideo de goma”.
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Y probablemente la mejor definición de sí mismo llegó justo al final de la entrevista, cuando le pidieron resumirse en apenas unos segundos: “Un chico sudafricano perdido en Europa que se gana la vida pilotando motos… y además tiene muchísima suerte”.
