
- Honda trabaja en un sistema para que sus motos eléctricas imiten las sensaciones de una moto térmica.
- La marca japonesa ha patentado embragues electrónicos simulados y motores de vibración en el manillar.
- El objetivo es recrear sensaciones reales de conducción incluso en motos completamente eléctricas.
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Honda acaba de presentar una de las ideas más extrañas (y probablemente más humanas) que han aparecido alrededor de las motos eléctricas; mientras toda la industria lleva años intentando eliminar vibraciones, suavizar motores y hacer las motos más fáciles y silenciosas, Honda ahora quiere volver a introducir artificialmente todas esas “imperfecciones” en sus futuras eléctricas.
La marca japonesa ha patentado un sistema capaz de simular el funcionamiento de un embrague tradicional en una moto eléctrica, acompañado además por motores de vibración integrados en el manillar para recrear sensaciones parecidas a las de una moto de gasolina.
Y no es un concepto cualquiera, pues Honda está utilizando como base de desarrollo la CR Electric Proto, la moto eléctrica de motocross que lleva tiempo probando de forma bastante discreta y que apunta directamente al futuro offroad de la marca.
La idea central gira alrededor de un embrague completamente electrónico. En lugar de conectar físicamente motor y transmisión como sucede en una moto convencional, el sistema modificaría electrónicamente la entrega de potencia según la posición de la maneta izquierda. Por ejemplo: si el piloto aprieta parcialmente el embrague, la potencia bajaría progresivamente. Y si lo aprieta completamente, la moto cortaría totalmente la entrega aunque el acelerador siga abierto.
Una especie de “falso embrague” digital, pero Honda no quiere quedarse solo ahí: según la patente, el sistema permitiría incluso hacer salidas agresivas típicas de motocross, cargando acelerador mientras el piloto mantiene accionada la maneta para luego soltarla de golpe y generar una explosión inmediata de par. En otras palabras: quieren recrear artificialmente las sensaciones clásicas de una moto de combustión… dentro de una eléctrica.
Y todavía hay más: la patente también incluye varios motores de vibración colocados cerca del manillar izquierdo. Su función sería generar sensaciones hápticas similares a las vibraciones reales de un motor térmico y, sobre todo, simular el famoso “punto de mordida” del embrague cuando empieza a enganchar... todo completamente artificial.
Pero precisamente ahí está lo más curioso de todo esto: durante décadas la industria trabajó obsesionada en eliminar vibraciones, brusquedades y defectos mecánicos. Ahora, con las motos eléctricas llegando al mercado, muchas marcas empiezan a darse cuenta de algo bastante simple: a los motoristas les gusta sentir cosas; les gusta el ruido. Les gusta la vibración. Les gusta notar que la moto está viva.
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Y Honda parece haber entendido perfectamente que el motociclismo nunca ha sido únicamente lógica o eficiencia. De hecho, no son los únicos explorando este camino. Marcas como Zero o Kymco ya habían patentado anteriormente sistemas similares para simular cajas de cambios o embragues tradicionales en motos eléctricas.

