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- Las graves caídas de Álex Márquez y Johann Zarco obligaron a parar la carrera dos veces.
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- Jorge Martín terminó en el suelo por un toque con Raúl Fernández y estalló en el box de Aprilia.
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- El piloto madrileño pidió disculpas por su reacción y cuestionó los límites del riesgo en MotoGP.
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El Gran Premio de Catalunya de este año nos ha dejado con el corazón en un puño. No ha sido una carrera normal, de esas que disfrutas de principio a fin pegado a la pantalla. Ha sido una de esas tardes de máxima tensión, de mirar las banderas rojas con verdadera preocupación mientras las asistencias médicas trabajaban en la pista. En medio de todo este caos, Jorge Martín ha vivido un auténtico calvario en el circuito de Montmeló.
El fin de semana se torció desde el primer momento para el madrileño, pero el domingo las cosas se salieron de madre de forma definitiva. Hubo de todo: accidentes graves, caídas propias, un enfado tremendo en el garaje con disculpas posteriores y una rajada importante contra la organización del campeonato.
La carrera principal tuvo que detenerse hasta en dos ocasiones. La primera bandera roja llegó por un golpe durísimo de Álex Márquez en la zona de la recta trasera. El susto fue enorme y las asistencias tuvieron que evacuar al piloto en ambulancia.
Por desgracia, la reanudación no trajo la calma. En la segunda salida se formó una montonera tremenda en la que se vieron involucrados Johann Zarco, Pecco Bagnaia y Luca Marini. El piloto francés fue el que se llevó el impacto más fuerte de todos y también tuvo que ser trasladado de urgencia.
Ambos pilotos pasaron primero por el Centro Médico del circuito y después fueron trasladados al hospital de San Cugat para hacerles pruebas más exhaustivas. Cuando la carrera se pudo reanudar por tercera vez, Jorge Martín estaba en el grupo de cabeza con opciones de todo, pero se fue al suelo antes de terminar el primer giro.
A pesar de su propio abandono, el de San Sebastián de los Reyes tenía claro qué era lo verdaderamente importante al bajarse de la moto: "Hoy creo que mi historia es totalmente secundaria. Tanto Alex como Johann están vivos, es duro decirlo, pero ha sido difícil vivirlo desde dentro, volver a la concentración, saber que están a salvo me tranquiliza".
.@88jorgemartin crashes out of contention! #CatalanGP 🏁 pic.twitter.com/EMJIqBVZYi
— MotoGP™🏁 (@MotoGP) May 17, 2026
Para los pilotos profesionales, resetear la cabeza después de ver cómo las ambulancias entran a la pista y presenciar cómo una moto se parte en dos no es nada fácil. Tienen que ponerse el casco, bajar la visera y volver a salir a pista a jugarse el tipo a más de 300 kilómetros por hora. Martín explicó que él tiene sus trucos para concentrarse rápido, aunque dejó una queja muy clara sobre si era necesario forzar tanto la máquina en un día tan peligroso.
"Para mí es algo sencillo, entro en concentración y tengo el foco muy anclado", explica el 89. "Sé lo que tengo que hacer para volver a entrar en esa concentración. Pero claro, no sé hasta qué punto eras necesario seguir buscando ese riesgo".
"Una salida, dos... dicen que el show siempre tiene que seguir, pero yo creo que hay un punto en el que hay que pensar en la parte humana", critica el español. "Después de lo que hemos vivido, de una moto partida por la mitad pasando a otro piloto por encima, lo de Zarco... yo creo que era un poco excesivo. Yo soy un mandado, un piloto de motos, y hago lo que me digan, pero hay que recapacitar un pelín en hasta qué punto merece la pena el riesgo jugarnos la vida así"
La frustración del piloto madrileño iba por dentro y terminó estallando de la peor manera posible al llegar al garaje. El fin de semana fue una pesadilla de caídas para él, acumulando cinco tropiezos en total entre los entrenamientos, la carrera al Sprint del sábado y la cita del domingo. Cuando se vio fuera de juego en la tercera salida, entró al box aplaudiendo con ironía y acabó empujando a Paolo Bonora, el team manager del equipo.
Sparks are flying in the Aprilia garage!#CatalanGP 🏁 pic.twitter.com/nW3aG5Oe4H
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Fue una reacción en caliente fruto de la impotencia, de esas que no quedan bien en televisión. El propio piloto era consciente de que se había equivocado bastante con su comportamiento y no tardó en pedir perdón públicamente ante las cámaras de televisión para rebajar la tensión con los suyos: "Me arrepiento mucho de mi llegada al box, desde aquí quiero pedirle disculpes sobre todo a Paolo Bonora, por ese empujón, estaba muy frustrado".
La gota que colmó el vaso de la paciencia de Martín fue la maniobra que le mandó a la grava. Raúl Fernández, que corre con la Aprilia satélite del equipo Trackhouse, intentó un adelantamiento muy optimista en la primera vuelta de la tercera salida. Los dos terminaron tocándose y el gran perjudicado fue Jorge, que acabó en el suelo mientras que los comisarios decidieron que la acción no merecía castigo.
Martín venía avisando de que esto podía pasar. Dejó caer que conoce bien cómo se las gasta su compañero de marca en las distancias cortas y prefirió morderse la lengua para no liar un incendio todavía más grande dentro de la fábrica: "Es algo que me veía venir y al final ha pasado, por eso esa frustración. ¿Qué por qué me lo veía venir? Ya he dicho demasiado. Se puede ver perfectamente en la tele, no puedo añadir nada más. ¿Si merecía una sanción? No lo puedo decidir yo. Todo vuelve".
En lo que respecta a la pelea por los puntos, Montmeló ha sido un auténtico desastre para el madrileño. Se va de Barcelona con las manos completamente vacías y a 13 puntos del líder, su compañero Marco Bezzecchi. Aun así, dentro de lo malo, prefiere quedarse con la parte positiva y es que la moto funcionaba mucho mejor de lo que esperaban en un circuito que se les suele atragantar: "En cuanto a mí... un cero. Es un fin de semana que ya no se preveía bien. Pero saco buenas conclusions. Hemos conseguido ser rápidos en un finde que pintaba que no, y estaba para ganar".
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Para terminar de tranquilizar a los aficionados, el madrileño confirmó que, a pesar de los cinco golpes que se ha llevado este fin de semana, se encuentra bien físicamente y no va a tener problemas para estar a tope en la siguiente carrera del mundial: "Físicamente estoy casi perfecto, tengo un par de esguinces pero cada día voy mejor. Ahora saldré con la bici un rato".
