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- Estrena un motor V4 de 600 cc con 71 CV totalmente rediseñado respecto a modelos anteriores.
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- Incorpora un embrague automático que permite conducir sin usar la maneta izquierda.
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- Incluye suspensión neumática trasera para ajustar la altura de la moto de forma electrónica.
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Benda es una de esas firmas que lleva tiempo haciendo las cosas a su manera y su último movimiento con la Dark Flag 600 es una prueba clara de ello. Mientras que la mayoría de marcas se pelean por ver quién saca el motor de dos cilindros más eficiente, ellos siguen apostando por los cuatro cilindros en V para una moto de cilindrada media.
La idea de meter un motor V4 en una moto tipo custom no es nueva, pero sí que es algo muy poco común hoy en día. Si echamos la vista atrás, nos vienen a la cabeza máquinas míticas como la Yamaha V-Max o las Honda Magna, pero en los últimos años esa arquitectura parecía reservada casi en exclusiva a las bestias de circuito o a las grandes deportivas. Benda quiere que el sonido y el tacto de un V4 sea algo que puedas disfrutar cada día sin tener que comprarte una moto de 20.000 euros.
Este nuevo modelo de 600 centímetros cúbicos llega para ocupar un hueco muy interesante. No es simplemente una actualización de la anterior Dark Flag 500 que ya conocíamos. La marca ha diseñado nuevos cilindros, culatas y cárteres para este bloque. Los datos que se han filtrado hablan de una potencia cercana a los 71 CV, lo que supone un salto importante respecto a los 54 CV del modelo anterior.
Uno de los detalles que más está llamando la atención de esta Dark Flag 600 es su sistema de embrague automático. Benda ya lo estrenó hace poco en su modelo Rock 707 y ahora lo hereda esta V4. El funcionamiento es muy parecido al que presentó Honda hace un par de años. Un motor eléctrico se encarga de acoplar y desacoplar el embrague por ti. Puedes arrancar en un semáforo, cambiar de marcha y pararte sin tener que tocar la maneta izquierda en ningún momento.
Para los que todavía disfrutan del control total, la moto mantiene la maneta de embrague de toda la vida. Esto significa que puedes usarla de forma manual cuando te apetezca o dejar que la electrónica haga el trabajo sucio en mitad de un atasco. Es una solución que busca hacer la vida más fácil, eliminando la posibilidad de que la moto se cale y suavizando mucho las transiciones entre marchas.

La parte ciclo también trae sorpresas que no solemos ver en motos de este tamaño. Benda ha decidido equipar a la versión más alta de gama con una suspensión neumática trasera. Gracias a este sistema, la moto puede bajar su altura de forma automática cuando está aparcada, lo que facilita mucho subir y bajar de ella. Una vez que te pones en marcha, la suspensión recupera su altura ideal para circular.
En el puesto de conducción, la tecnología también es protagonista. En lugar de un solo panel, la Dark Flag 600 monta dos pantallas TFT. La principal es redonda y está colocada en la posición habitual sobre el manillar. La segunda es más pequeña y va integrada directamente sobre el tanque de gasolina. Desde ahí se pueden controlar funciones como el control de crucero o los diferentes modos de conducción que incorpora.

El diseño sigue la línea de las muscle bikes modernas. Es una moto larga, bajita y con una presencia muy imponente. Pesa unos 240 kilos, lo que la sitúa en la media de lo que se espera de una cruiser de estas características. No es una moto pensada para hacer curvas a ritmo de deportiva, sino para disfrutar del empuje constante de su motor V4 y de una estética que gira cabezas en cada esquina.
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Todavía queda por confirmar cuándo llegará exactamente a los concesionarios europeos, pero todo apunta a que Benda tiene planes serios de expansión para este 2026.
