
- Quartararo admite que volvió a disfrutar sobre la M1: “Hoy pude pilotar al 100%”
- El francés evita lanzar las campanas al vuelo: “Prefiero no ser optimista todavía”
- Yamaha recortó más de 20 segundos respecto a Jerez: “Eso es lo que realmente me importa”
Fabio Quartararo salió de Le Mans con un sexto puesto que, sobre el papel, puede parecer discreto, pero para el piloto francés el verdadero resultado estaba en otro sitio. Más allá de la posición final, el campeón de 2021 terminó el Gran Premio de Francia con una sensación que llevaba mucho tiempo sin experimentar encima de la Yamaha: volver a sentirse competitivo, cómodo y capaz de atacar. Y eso, después de cómo llegaba Yamaha tras el desastre de Jerez, ya era casi una victoria interna.
El francés fue protagonista durante las primeras vueltas de la carrera, peleando delante y haciendo soñar a la grada de Le Mans. Aunque después fue perdiendo terreno frente a las Ducati y las Aprilia, Quartararo se quedó con algo mucho más importante que los puntos: “Hace muchísimo tiempo que no me sentía así. Hoy pude pilotar al 100% y disfrutar, sobre todo en esas primeras vueltas con el grupo todavía compacto”, reconocía tras la carrera.
Eso sí, El Diablo quiso frenar rápidamente cualquier exceso de entusiasmo, porque aunque las sensaciones hayan mejorado, la realidad de Yamaha sigue siendo la misma: “No diría que ahora sea optimista. Sabemos perfectamente cuál es el potencial real de nuestra moto”, explicaba. Para Fabio, el cambio no está tanto en el rendimiento puro como en la confianza que ha recuperado sobre la M1. “La moto ha mejorado ligeramente para mí y ahora puedo entender mucho mejor dónde está el límite.”
El francés puso un ejemplo muy claro para explicar ese paso adelante: “En Jerez estaba muy lejos de mi mejor vuelta de 2025, mientras que aquí me he quedado solo a cuatro décimas. Eso cambia totalmente la sensación encima de la moto”, aseguraba.
Quartararo también insistió varias veces en que el resultado final le importa bastante menos que la diferencia respecto a los pilotos de cabeza. Y ahí es donde realmente ve el progreso de Yamaha: “La posición es solo un número. En Jerez terminamos a 29 segundos de Alex Márquez y hoy hemos acabado a siete segundos de Jorge Martín. Eso es lo que más me importa”, señalaba.
Gran parte de esa mejora llegó gracias al trabajo realizado en la electrónica durante el fin de semana. Yamaha sigue sin introducir grandes cambios mecánicos en la M1, pero sí está intentando optimizar el comportamiento general de la moto a través de la gestión electrónica y la entrega de potencia: “Trabajamos muchísimo en la electrónica. Ahora mismo prefiero no tocar demasiado la moto hasta que llegue un paquete nuevo”, explicaba.
Uno de los aspectos donde más sufrió fue, una vez más, la aceleración. Quartararo llegó incluso a bromear con la facilidad con la que le adelantaban en recta: “En la primera vuelta me pasaron en la curva 1 como si estuviera parado”, decía entre risas. Aun así, reconocía que el comportamiento general había mejorado. “Hoy el control electrónico fue bastante positivo, aunque seguimos necesitando mucho más agarre.”
También hubo espacio para una reflexión más personal sobre su momento actual, porque pese a los rumores, las dudas y la complicada situación de Yamaha, Quartararo dejó claro que sigue completamente implicado: “Quiero seguir creciendo como piloto. Cada vez que me subo a la moto quiero dar el 100% y no perder nunca la motivación”, afirmaba.
Leer también: Bezzecchi: "¿La pelea con Martin? Puedo aprender de él, igual que él de mí"
Y quizá esa sea precisamente la noticia más importante para Yamaha después de Le Mans. Porque más allá del sexto puesto, por primera vez en mucho tiempo Quartararo volvió a bajarse de la moto sonriendo.
