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Kit Pista de Puig con aerodinámica activa para pegar la rueda delantera al asfalto en cada curva.
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Escape de titanio Akrapovic con salida bajo el colín.
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Frenada Brembo con sistema de refrigeración específico para uso en pista.
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Lo que ves en las imágenes es una BMW R 1300 GS, pero poco queda de esa moto pensada para viajar por autopista o perderse por pistas de tierra. Esta unidad ha pasado por las manos de varios especialistas para transformarse en algo mucho más agresivo y radical, y posiblemete sea el mejor adelanto de una futura M 1300 GS, un nomenclatura que, por cierto, BMW ya tiene registrada desde hace años.
Esta transformación es el resultado de un trabajo conjunto entre varios nombres pesados del sector. El taller SSM Motorrad, afincado enm Niza, ha sido el encargado de dirigir la orquesta, con una idea muy clara en la cabeza. Según ellos mismos cuentan, el objetivo principal fue "crear una máquina radical, única y fuera de toda lógica". Querían romper con la imagen de moto seria y aventurera que siempre ha tenido la GS para acercarla al mundo de las carreras, ese terreno donde las siglas M de BMW suelen ser las reinas.
Para conseguir este aspecto tan afilado, han utilizado el kit Pista que Puig presentó hace unos meses. Este conjunto de piezas cambia por completo la cara de la moto. Lo más llamativo son los alerones laterales y frontales. No están ahí solo para que la moto parezca más mala: cumplen una función técnica importante.
Estos spoilers generan una presión hacia abajo que ayuda a que la rueda delantera no pierda contacto con el suelo cuando aceleras fuerte. Además, dan mucha más estabilidad cuando vas rápido, evitando movimientos extraños en el manillar que a veces aparecen en motos tan altas.
La estética es otro punto donde se han dejado la piel. La gente de GT Grafic ha diseñado una pintura personalizada que mezcla el negro con los colores de guerra de BMW. El acabado es muy fino y, como dicen sus creadores, es una pintura con "un acabado impecable que atrapa la mirada de inmediato".

Si te fijas en las fotos, verás que la moto parece mucho más baja y compacta que el modelo de serie. Esto se debe también a los carenados laterales diseñados por BCD Design, que eliminan visualmente ese volumen extra que suelen tener las trail.
El motor bóxer de la 1300 GS ya es una bestia de por sí, pero aquí han querido que respire y suene como una moto de competición. Para ello, han instalado una línea de escape de titanio fabricada a medida por Made in Ox. El detalle que más nos gusta es cómo han colocado el silencioso Akrapovic.
Han recolocado los colectores para que suban por el lateral y terminen en una salida única justo debajo del colín. Es un trabajo de ingeniería precioso que le da una personalidad brutal y "una sonoridad única y un estilo incomparable", según explica el equipo de SSM Motorrad.

En la parte ciclo también hay cambios importantes que afectan a cómo se conduce esta moto. Han bajado el diámetro de la rueda delantera a 17 pulgadas y le han calzado unos neumáticos Pirelli Diablo, que son prácticamente chicles para pegarse al asfalto. Es, básicamente, "una M 1300 GS transformada en el arma definitiva, más baja, más competitiva y más radical".
Incluso los detalles más pequeños se han cuidado al máximo. El asiento ha sido retocado por NMB Design para que el piloto esté cómodo pero también para que se mueva mejor encima de la moto. "Cada elemento ha sido pensado, trabajado y mejorado por expertos apasionados", comentan desde el taller de Niza.
Han añadido manetas regulables, estriberas de competición y unos espejos que van integrados en los protectores de las manos, dejando el frontal mucho más despejado y aerodinámico.


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Lo que tenemos aquí es una moto que seguramente no gustará a los puristas de las trail, pero que enamorará a cualquiera que aprecie el mundo 'R'.. Es una mezcla extraña pero fascinante, una especie de hija entre una M 1000 RR y una R 1300 GS que no tiene miedo a entrar en un circuito a dar guerra.
