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- Marc Márquez acaba 13º el viernes en Le Mans y se ve obligado a pasar por la repesca de la Q1.
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- El piloto de Ducati admite que no tiene la velocidad necesaria para pelear por el título ahora.
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- Johann Zarco da la sorpresa liderando en casa mientras Márquez sigue buscando su ritmo ideal.
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Marc Márquez no ha tenido el viernes que soñaba en Le Mans. El piloto de Cervera se ha llevado un pequeño baño de realidad en la primera jornada del Gran Premio de Francia. Al final, los cronos no engañan: una 13ª posición que le obliga a pasar por la siempre peligrosa Q1 el sábado por la mañana.
Lo cierto es que el ambiente en el box del Ducati Lenovo Team era de relativa calma, pero las caras de los mecánicos reflejaban que hay mucho trabajo por delante. Marc no se escondió al terminar el día y fue muy directo sobre lo que está pasando. En la primera sesión de la mañana, la cosa parecía que iba más o menos encaminada con ese noveno puesto.
Sin embargo, cuando por la tarde todo el mundo apretó para asegurar el pase directo a la Q2, Marc se quedó un poco en tierra de nadie. Johann Zarco, corriendo en casa, voló sobre el asfalto francés para marcar el mejor tiempo, dejando a Márquez a casi medio segundo.
Márquez explicó con mucha naturalidad lo que sintió sobre la Desmosedici: "Se explica con lo que vengo diciendo estas últimas semanas, aunque vosotros no me creáis, pero tengo que seguir trabajando en mi garaje para coger confianza. No estamos ahora mismo listos, ni mostrando la velocidad, ni listos para luchar por el campeonato, así que para mí no ha sido ninguna sorpresa". Estas palabras dejan claro que el piloto es el primero que sabe dónde está el techo ahora mismo.
A pesar de que el resultado bruto es malo, Marc intentó quitarle hierro al asunto. Según su punto de vista, estar fuera de los diez primeros no entraba en sus planes ideales, pero tampoco era algo que viera imposible viendo cómo había empezado el día. "Evidentemente, esperaba estar en el top 10, pero sabía que mi posición, ya visto el primer entrenamiento, era del 5 al 10. No he podido cuadrar la vuelta perfecta, cosa que si tienes velocidad y vas rápido, lo cuadras, tarde o temprano y me ha hecho estar fuera de esa Q2. Tendremos que trabajar un poquito más mañana", comentó.
Mucha gente se pregunta qué falta para volver a ver a ese Márquez que dominaba con mano de hierro. La realidad es que él mismo siente que la moto está en un buen punto, pero es él quien tiene que terminar de encajar las piezas del puzle. No es un problema de que la Ducati no corra o no gire, sino de sensaciones puras del piloto con el tren delantero y la entrega de potencia.
En sus declaraciones tras bajarse de la moto, Marc fue muy honesto sobre su propio rendimiento personal: "Estoy trabajando en poner en orden todos los aspectos. Técnicamente, hoy la moto funcionaba bien, me encontraba cómodo, no le he sacado todo el máximo jugo que tenía. Tengo que seguir yo trabajando en mi línea, en mi garaje, para volver a coger esa confianza. Respecto al año pasado, no es que los otros vayan más rápido, sino que yo voy más lento. Entonces, tengo que seguir insistiendo".

El paddock de MotoGP sigue mirando de reojo lo que pasa con otras marcas, pero Marc tiene claro que Ducati sigue siendo la referencia. Al ver a sus compañeros de marca en los puestos de arriba, sabe que tiene la herramienta necesaria para estar ahí. Simplemente, hoy no fue el día. Además, tuvo un momento para analizar la competencia, mencionando que en un campeonato de 22 carreras, lo que cuenta es la regularidad y no solo un viernes brillante.
"Evidentemente, todas las fábricas dan pasos, pero, aparentemente, Honda no ha traído nada nuevo aquí. Depende de la pista. Lo importante en un Mundial es ser competitivo las 22 carreras. Hoy, Ducati ha sido segundo, tercero y cuarto. La moto funciona, está ahí. Ha habido un Zarco inspiradísimo, que sabemos de lo que es capaz en Francia, porque ya lo demostró el año pasado", analizó Márquez con la vista puesta en la clasificación general.
Otro punto interesante que tocó fue el del respeto o la intimidación que siente el resto de la parrilla. Cuando Marc ganaba todo, su sola presencia en pista condicionaba a los demás. Ahora, al no ser el más rápido cada fin de semana, ese aura ha cambiado un poco, pero a él parece no importarle demasiado mientras encuentre su propio camino de vuelta a la cima.
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"Evidentemente, cuando vas rápido en pista, eres el que marca el paso y eres la referencia; este año no la estoy siendo. Quizá cambia la mentalidad de los rivales, pero yo estoy muy tranquilo, sé por dónde vamos, sé lo que hay que hacer. Como dije, de peores hemos salido, pero necesito la tranquilidad de centrarme en mí mismo y seguir insistiendo y trabajando", sentenció el piloto de Ducati.
